Leyendo por ahí… Me dieron ganas a mí también de hablar de mi barrio…
En mi barrio no hay Supercor. Ni siquiera Mercadona. Para salvar el enganche que tenemos a los productos Hacendado hay que coger el bus para comprar allí. Bueno, eso ahora que hay bus. Antes o te llevaba alguien en coche o ibas andando. Y como normalmente llueve, acababas decidiendo que mejor bajar a la tienda de golosinas de la esquina. Porque tienda de golosinas sí que hay en mi barrio.
Golosinas variadas. De todos los colores. Al igual que la gente del barrio. Porque en mi barrio hay gente de muchos colores. De piel. Porque sí, yo también creo que la piel tiene color, y no hay nada malo en decirlo así. Tu piel es negra, o marrón, o rosa, o pálida. Y no pasa nada malo por decirlo así. De hecho en mi barrio, a pesar de que la gente tiene pieles de colores, no pasa nunca nada malo.
Al revés. Muchas veces ves gente con la piel de distinto color que se juntan para compartir algo. Y da gusto verlo. Como cuando, una vez al año se juntan todos en el parque, y se ponen a cocinar. Cada uno lo que más le gusta comer. Y como cada uno tiene la piel de un color, cada uno cocina cosas muy distintas. Pero al final, todo está rico. Da igual el color de piel.
No sé que tiene lo de comer, que al final, a todos nos gusta… Da igual el color de piel…
Ciudad Sin Ley
P.D.: la foto, que no viene demasiado a cuento (lo sé), es de _dUkEnUkEm_.



ohhhhhhhhhhh y cómo es que me había perdido yo esto???
Nunca es tarde… Y sí, los colores y los sabores y las mezclas y enriquecer y todo eso de relamerse…
Besos!
Este post me recuerda a cuando quedo con mis amigos, que al final siempre e invariablemente acabamos hablando de comida!!!